PERFECTA SEGURIDAD (HASTA LA ETERNIDAD)
Nadie puede hacer esta
declaración si no ha depositado su todo en el Señor. Nadie puede hacer esta
reafirmación si nunca ha tenido una relación con Él. Ninguno puede gozar de
reposo y descanso en medio de desaciertos, sino no ha aprendido y entendido que
no hay ninguna otra perfecta seguridad, cuido, liberación, fuera del
Todopoderoso Dios.
Es de gran bendición que
cuando se presente o asalte el temor, se tiene el lugar de refugio, se tiene el
lugar de paz, se tiene el lugar en donde nada acontecerá excepto que el Señor
permita que así suceda o acaezca.
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Salmo 56:3- En el día que temo, yo en
Ti confío.
Esta declaración es una
afirmación, no es condicional o sujeto a un talvez, dependiendo de como resulte
esto o aquello. Es una aserción, sin importar qué o quién, simple o
complejamente confío en Él.
El salmo fue escrito por David,
fue escrito por un hombre combatiente, hombre de guerra; un hombre que había
sido perseguido por el rey Saúl. La vida de David atravesó diferentes circunstancias
en donde su fe fue probada, y en medio de ello, temor que asalta a todos en
dados momentos al igual se presentó de manera más profusa y lo que recibió de
un hombre anclado en su Dios fue precisamente una reafirmación: “En el día
que temo, yo en Ti confío”.
Esto es en lo que radica
la confianza. Esta es la razón por la cual puede confiar y descansar en la seguridad
en su Señor.
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Salmo 145:18-
Para todo aquel que ha implorado, rogado; ayuda, socorro, a Jehová (es el
nombre divino que se relaciona de manera particular con la obra de redención):
o
Jehová- sama, el Señor está presente. Usted está con el Señor que siempre está
presente, por ende, usted le pedido, peticionado que le conceda liberación.
o
Jehová -jireh, el Señor proveerá. Usted está plenamente convencido que Aquel que
todo posee, le pertenece, le ha de otorgar aquello que fuese requerido o
necesario para atravesar el valle el cual está presente.
o
Jehová- rafah, el Señor sana. Usted está en presencia de Aquel que tiene la
respuesta a la sanidad que le es requerido en aquella hora, en aquel periodo que confronta.
o
Jehová-nissi, el Señor es nuestra bandera. Usted está bajo la cobertura, la autoridad,
el Dueño de su vida y el que declara sobre usted la victoria sobre toda
opresión, condición o situación adversa.
o
Jehová-sidkenu, el Señor es nuestra
justicia. Usted está convencido, tiene
la certidumbre que su justicia será atendida por Aquel que no permitirá que lo
justo no le sea concedido, entregado, recibido.
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2 Corintios 1:10-
Esta es la grandeza, soberanía del Dios a quien se está al servicio. Él es quien
libró, libra y librará de tan grave peligro de muerte. Nada le es imposible y en
base a su soberanía obrará.
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1 Pedro 5:7- Echad toda vuestra
ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.
No hay absolutamente nada que usted
no le pueda presentar al Señor el cual le podría representar un impedimento
responder. Él tiene cuidado de usted, por ello es que ansiedad perderá su
presencia en todo aquel que ha aprendido a depositar aquello sobre Aquel que lo
consumirá.
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Romanos 8:31-
Sin importar quién está o qué está contra un creyente, estando el Señor
presente no podrá prevalecer, no podrá lograr su finalidad, no podrá impedir
que la voluntad de Dios se cumpla en usted. Un confiado en el Señor, aquel que
presenta al Soberano aquello presente en su vida que representa algún temor,
recibirá liberación del Todopoderoso que guarda a los suyos.
Aún formando parte del
pueblo de Dios, tendrá momentos de ansiedad, temor; pero, mantenga siempre presente
que usted como hijo, tiene acceso al único que tiene la respuesta para toda
condición, situación.
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Salmo 56:10- En Dios he confiado; no
temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Nuevamente una
reafirmación, una convicción plena y firme: Porque en Dios he confiado, confío
y confiaré de manera permanente, no dependiendo de nada excepto una fija fe depositada
en el Autor de vida. Al igual en la reiterada confianza en el que todo lo puede
hacer, porque es en el Dios de imposibles al que se está entregado y a Él
sometido, no habrá lugar, no se le dará lugar a temor. ¿Por qué? Porque al que
se ha hecho el depósito de confianza, jamás ha perdido ni perderá una batalla. Los
adversarios son reales, pero, el Dueño del universo es el que está a cargo de
la batalla espiritual y física, corporal y económica, de aquel o aquellos que
se tendrá que confrontar dada la situación que se presente o cuando se
presente.
Los enemigos, harán y
tratarán de hacer, mas, no podrán avanzar ni un milímetro más de lo que el
Soberano ha determinado o ha de permitir. Realmente nada puede hacerle las amenazas
del hombre si el Hacedor no ha determinado que así sea. Ningún ejército puede atravesar
las filas del Rey de Reyes, y Señor de Señores.
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