NADIE VUELVE A UN DESPERDICIO (ES DESTRUCCIÓN)
El haber sido librados, haber sido puestos en lugar
seguro; haber avanzado por la gracia y el poder de Dios, esto es una posición
gloriosa. Mas el volver a considerar el pasado, aquello mismo que cerca estuvo
de destruirlo, ya esta condición sería por rebeldía, indisciplina, total ignorancia
y entrega al mal.
·
Ciertamente
los que se alejan de Ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de Ti se
aparta (Salmo 73:27).
Hay un contraste claro de las dos posiciones o
disposiciones que se puede tomar, los que se alejan del Señor perecerán, los
destruirá. Ya que la implicación es poblar aquella vida o habiendo vuelto a
llenarla de todo aquello que antes fue, es haber retornado al lugar en donde
hubo destrucción desde el inicio.
Volver es haber reconstruido aquel edificio y revertir.
habilitarla de todo aquello que antes lo ocupaba, ciertamente de todo aquello
que mantuvo y estuvo fuera de la voluntad de Dios.
·
Porque si
las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago
(Gálatas 2:18).
Axioma: Nadie vuelve a un desperdicio, excepto que
en ello tengan o encuentren un valorado tesoro, aquello que aprecien como tal.
El hijo pródigo, se hizo una vez referencia de su
condición, jamás degeneró o retrocedió.
Axioma: El camino de real arrepentimiento no vuelve
a la inmundicia del que lo rescató el Señor.
El creyente puede tropezar, puede resbalar, pero
nunca permanecerá allí tendido; volverá a la casa de su Padre. El hijo pródigo
siempre fue un hijo (aunque por una etapa en su vida fue rebelde,
desobediente), porque se levantó, salió de la porqueriza y no fue en camino a
una mayor confusión, ignorancia; se levantó y al salir había una sola dirección,
un interés unificado y desprendido de todas las demás carcomas, parásitos que
antes había, a la casa de su Padre estaba en camino.
Alguien dirá, pero fue ingrato, no apreció,
malversó, rechazó. Todo lo mencionado es realidad, empero, es una condición que
tiene ya un pasado; eso era, eso fue; empero, ahora retornó la cordura. En
instancias para algunos tuvo que haber habido un fuerte encuentro para poder
apreciar, valorar.
Sin embargo, hay al igual algunos que persisten en
el error, en aquello que los distancia más y más, a tal lejanía que la voz del
Señor ya no perciben, no son sensibles a su presencia, costras de pecado se han
apoderado de su entero ser. Están en un sendero de cometer un crimen,
el que han de asesinar es a su propia alma, su persona.
Nunca podrá haber otro resultado en la vida de todo
hombre que se distancia del Señor, esto sólo puede ser una vía de destrucción.
Es imposible haber arribado a otro puerto de bendición, aunque ante los
espejismos de este mundo, todo pareciera de gran esplendor, publicidad, fama,
fortuna.
Todo esto se asemeja a personas tratando de
desafiar la gravedad espiritual. Tratan de conducir en un espacio que no
existe, de total derroche e irreverencia a Dios. Han de sufrir esa caída, ese
accidente inevitable porque han violado todo aquello establecido por el
Soberano. Conduciendo sus vidas a alta velocidad, ignorando toda señal de alto,
peligro, camino cerrado. Ciertamente llegaran al lugar que ellos han escogido,
lamentable destrucción y anticipada muerte tanto espiritual como física.
El alejamiento o distanciamiento que se esperaría
después de haber sido librados, desencadenados, limpiados de una condición de
muerte sería aborrecimiento a todo aquello que representó aquel estado cual
haya sido, pero, sin la intervención del Señor allí se habría perecido. Empero,
algunos aun cortejan con aquello que nunca se debió, volviendo a entretenerse o
considerar aquella trampa o prisión que anteriormente los mantenía apresados.
¿Cuántos volverían a introducirse en un campo
minado? Habiendo sido librado de ella, y conducidos a lugar seguro. ¿Cuántos a
punto de caer al abismo volverían a lanzarse en el mismo lugar que
anteriormente la muerte estaba en espera de devorarlos? ¿Cuántos habiendo sido
librados de gran peligro volverían al mismo lugar con el mismo mensaje y el
mismo y terrible final?
Para alguno que profesa la fe cristiana, esta no
sería su realidad, ya que son conducidos por el Pastor, y junto a ningunas de
estas áreas, los haría si quiera atravesar, ya que únicamente a lugares de
descanso y de victoria los pastoreará.
Alejarse de los caminos de Dios es destrucción, es
o será un desenlace de total angustia y lamentos. Hay instancias en que el mal se considera o
con su engañoso atractivo como una alternativa para llenar o completar,
satisfacer. Cierto es, ha de satisfacer su naturaleza carnal, pero, al final de
aquel idilio o devaneo, el costo será terrible para cualquier vida.
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